Con la llegada del otoño empieza nuestra temporada más
fanática en cuanto a escalada se refiere. Cuando entramos en el mes de octubre,
mis ojos empiezan a reflejar el cartel de Margalef, como al “tío Gilito” se le
reflejaba el símbolo del dólar.
Después de un "otoño-invierno-primavera" fantásticos allí la
temporada pasada, me propuse, para este año, cambiar de destino. Margalef me
encanta y al final me obsesiono tanto con los objetivos que encuentro allí que
no quiero salir a ninguna otra escuela… ¡¡¡¡¡erroooooorrrr!!!!. Error, porque
este verano aluciné el primer día que decidí cambiar de lugar. Así que ya
estaba casi mentalizada al 100% de que este año eso iba a cambiar.
Bien… pues cosas del destino, llega octubre, el fresquito y
no sé por qué extraña razón mis dos primeros fines de semana de escalada han
sido ¿dónde?... ¡¡¡¡Margalef!!!! Y como no, aunque el primer fin de semana
después de estos meses sin tocar esos bideditos, fue duro; el segundo, encontré
de nuevo un objetivo que ha conseguido quitarme el sueño. Una vía exigente que me
dejó, en esa primera toma de contacto, llegar hasta la cadena y que me ha
ilusionado de nuevo, así que este martes comenzamos nuestras vacaciones como no
podía ser de otro modo, ¡¡en Margalef!!.

"No hay viento favorable para el que no sabe dónde va".- Séneca
A quuien no le encanta margalef?! creo que todavia no he encontrado a nadie,a pesar de esos agüjeros que los primeros dias maltratan tanto nuestros deditos ji...a por esos pedazos de proyectos,que con esa motivacion te sopla todo a favor :)
ResponderEliminarEsos agujeritos nos están maltratando de mala manera... aaaiiinnnsss, esperemos qué in dia de descanso sea suficiente para volver a atacar el objetivo. pedrito, los bidedos te esperan!!! ;-)
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